COVID-19

Los Coronavirus son una amplia familia de virus que causan una variedad de enfermedades respiratorias que oscilan desde resfriados comunes a infecciones más serias como el SARS (Síndrome respiratorio agudo severo) y el MERS (Síndrome respiratorio de Oriente Medio). Recientemente ha brotado una nueva variedad del coronavirus al que se le ha proporcionado el nombre de COVID-19.

Este coronavirus es zoonótico, lo que significa que se transmite inicialmente de animales a humanos. En este caso, se cree que el COVID-19 se originó por murciélagos en un mercado en Wuhan, China. El primer caso fue registrado en esa zona el 1 de diciembre de 2019, y desde entonces se ha propagado a más de 100 países en todo el mundo.

Los síntomas más comunes de la infección incluyen problemas respiratorios, fiebre, tos seca, falta de aire y dificultades para respirar. En los casos más severos, las infecciones pueden causar neumonía, síndromes severos respiratorios graves, fallos en los riñones e incluso, la muerte. COVID-19 es más peligroso para las personas por encima de los 50 años.

Aparte de las preocupaciones obvias sanitarias del coronavirus, también se han generado ya impactos económicos severos. Continúe leyendo para informarse más sobre el COVID-19 y cómo está afectando a la manufacturación, los mercados mundiales y al sistema financiero por completo.

COVID-19 y la manufacturación mundial

Como el COVID-19 comenzó en China, ha sido el primer país que ha sentido los impactos del virus. Uno de estos impactos ha sido sobre la manufacturación. A medida que el virus se fue propaganda, las factorías se vieron forzadas a cerrar para frenar la propagación del virus en los trabajadores. En algunos casos, las fábricas simplemente no fueron capaces de encontrar suficientes trabajadores.

Esta situación causó que el Índice de Gerentes de Compra en China, el medidor oficial de la fortaleza de la manufacturación de una nación se desplomara a un 35,7 en el mes de febrero frente a la lectura de 50 en enero. Todo lo que se encuentra por debajo de 50 indica una contracción en la actividad manufacturera.

China es el mayor exportador del mundo, y lleva a cabo aproximadamente un tercio de la capacidad manufacturera del mundo. Esto significa que la caída en la manufacturación china tendrá un efecto domino en todo el mundo. Y no solo eso, sino que la propagación del COVID-19 en países individuales provocará sus propios apuros de manufacturación.

A mediados de marzo de 2020, las fabricas chinas informaban de su vuelta a la normalidad, pero al mismo tiempo, países desde Corea del Sur, hasta Italia y Estados Unidos han tenido que forzar a su población a la cuarentena, cerrando la mayoría de la capacidad manufacturera del mundo.

Los mercados y las cadenas de suministro interrumpidas

Uno de los impactos más obvios en la ralentización de la manufacturación ha sido la cadena de suministros mundial. Con las compañías chinas teniendo que ralentizar la manufacturación, el resto de las compañías en todo el globo han registrado un impacto en sus entregas. Un estudio reciente de los fabricantes de electrónica mostraba que la mayoría de las compañías se enfrentan ahora a retrasos de tres semanas para recibir componentes necesarios, y un número más pequeño ha declarado retrasos de seis semanas o más.

Estos retrasos se extenderán a lo largo de la cadena de suministro completa y muchos fabricantes no creen que las cosas vuelvan a la normalidad hasta julio como muy pronto, y potencialmente hasta finales de octubre. El 25% de los encuestados indicaban que es demasiado pronto para determinar cuando podrá la cadena de suministro volver a la normalidad.

Los consumidores comenzarán pronto a sentir el impacto de ello ya que, algunas mercancías no estarán disponibles. Apple ya ha advertido de una potencial escasez en los iPhones y sus componentes, y Facebook ya ha empezado a quedarse sin sus auriculares Oculus Rift VR. Esto puede que solo afecte a un pequeño grupo de consumidores, pero habrá escasez inminente de otros productos. Por ejemplo, Coca-Cola ha informado del retraso en componentes del edulcorante artificial que utilizan y que podría causar escasez en la Coca Cola light.

Otros artículos podrían sufrir también escasez en el suministro, como por ejemplo Procter & Gamble, que produce innumerables productos para el consumidor como detergentes, papel higiénico, pañales, pasta de dientes y mucho más. Poseen más de 300 proveedores en China que proporcionan más de 9.000 materiales diferentes para sus productos. No podemos saber cuántos de estos productos se van a enfrentar a escasez debido a los problemas en la cadena de suministro.

Otra escasez esperada llegará de la mano de la industria de componentes automovilísticos, la industria de memoria informática y muchas otras. Se espera que la interrupción de la cadena de suministro impacte aproximadamente a tres cuartas partes de las compañías estadounidenses. Y muy pronto. los retos de envío y entregas habrá que sumarlos a los problemas del suministro, especialmente si los países se ven forzados a imponer un cierre de fronteras similar al registrado en Italia.

El impacto financiero del COVID-19

En este momento, es imposible estimar cuál será el impacto económico y financiero del COVID-19. Como mínimo, las compañías y economías mundiales van a registrar un trimestre de ganancias y crecimiento reducido. El impacto más obvio por el momento ha sido la enorme volatilidad registrada en los mercados financieros mundiales, con prácticamente cada índice principal de stocks mundial descendiendo a territorio negativo. En EE.UU. esto conllevó un parón en un mercado alcista desde hace 11 años, y ha provocado que algunos stocks pierdan la mitad de su valor.

En todo el mundo, las ligas deportivas han sido suspendidas, los hoteles, resorts y áreas recreativas han sido clausuradas, festivales cancelados, colegios y universidades cerradas y las empresas están pidiendo a sus trabajadores que se queden en casa. Todo esto tendrá un impacto enorme en las firmas y mercados financiero, no tan solo ahora, sino también en los próximos meses.

Únicamente en Chima se espera que el crecimiento sea más lento y que el PIB del primer trimestre podría contraerse en más de un 8%. Y con los casos aumentando en todo el mundo, es posible que entremos en una recesión mundial, empujando a todas y cada una de las economías del globo, ya sean más o menos desarrolladas.

Las compañías individuales, obviamente se verán impactadas de manera diferente, pero las ganancias van a contraerse con toda seguridad para la mayoría de las compañías, y muchas de ellas incluso entrarán en bancarrota debido a la ralentización causada por el virus.

Respuesta mundial a la pandemia

La respuesta al virus ha sido diferente en los países del mundo, y esa respuesta diversa ha generado resultados muy diferentes. Por ejemplo, tanto Hong Kong como Singapur fueron golpeados al principio del coronavirus, pero cada uno de ellos ha registrado menos de 200 casos, Japón y Corea del Sur han registrado picos, pero rápidamente han disminuido el número de casos nuevos y han cambiado la propagación del virus. Todos estos países tienen una cosa en común, han respondido rápidamente a la amenaza del COVID-19 y han utilizado todos los elementos a su disposición para combatir la propagación del virus.

Esto contrasta duramente con Italia e Irán. En ambos países el gobierno parecía negar el impacto de la enfermedad antes de que los primeros casos aparecieran dentro de sus fronteras. A medida que las personas comenzaron a enfermar en ambos países, la respuesta fue muy lenta. Ninguno de los países hizo demasiados análisis. Tampoco hicieron nada por detener reuniones masivas de gente, y el resultado ha sido un incremento exponencial en el número de casos, con ambos países completamente superados por la enfermedad.

En EE.UU., el virus acaba de empezar a asentarse, pero hasta ahora, la respuesta ha sido una de las peores desde el punto de vista mundial. Apenas se han hecho test a las personas, y los líderes del país han estado ignorando el problema hasta la segunda semana de marzo, sin poner medidas para detener la reunión masiva de personas. Esto podría haber cambiado desde que EE.UU.  ha puesto fin a este tipo de agrupamientos masivos a partir del 15 de marzo, y el gobierno va a utilizar todos los medios para combatir el impacto tanto sanitaria como económico del virus.

A mediados de marzo, está claro que los gobiernos de todo el mundo se han tomado el COVID-19 muy seriamente, y se están tomando todas las medidas posibles para disminuir el número de casos y poner fin a esta pandemia lo más rápidamente posible.

La crisis financiera del COVID-19

Por supuesto, además de la crisis sanitaria y económica generada por el COVID-19, también existe una crisis financiera en los mercados mundiales. Ésta se ha extendido a prácticamente cada clase de activo ya que el efectivo se ha convertido de nuevo en el rey, y todo el mundo ha estado vendiendo lo que ha podido para aumentar su efectivo.

Esto ha causado algunas implicaciones serias para los mercados financieros ya que los stocks se han visto vapuleados, los rendimientos de bonos han caído a descensos históricos e, incluso los activos seguros como el oro y el Bitcoin, se han estado vendiendo para acumular efectivo. El temor subyacente bajo todo esto es la amenaza de una profunda recesión mundial, o potencialmente una crisis global.

Desde la crisis financiera de 2008, los mercados no se habían visto en una situación tan coercitiva. En EE.UU., el Dow Industrial ha sufrido su peor sesión desde el Lunes Negro de 1987. El crudo también ha estado sufriendo pérdidas notables ya que los operadores están preocupados sobre la caída de la demanda y por la guerra de precios entre la OPEP y Rusia que aumentaría el suministro en el mercado en el peor momento posible. Esto provocó que el crudo publicará su peor descenso diario y semanal desde la Guerra del Golfo de 1991.

Las buenas noticias para los mercados financieros es que los bancos están en mejor forma que en 2008. Tienen más capital y mucha más liquidez que en 2008.

Los mercados de divisas no han escapado a la volatilidad y a las oscilaciones ya que los bancos centrales han recortado rápidamente los tipos de interés y han proporcionado medidas de estímulo monetarias. Esto ha provocado que el USD logrará enormes ganancias frente a las divisas rivales, con la excepción de la divisa segura, Yen, que ha registrado un masivo surgimiento frente a sus rivales.

En conclusión

El coronavirus ha tenido una mayor envergadura de lo que los mercados se esperaban cuando apareció por primera vez en diciembre de 2019. En aquel momento, se pensó que sería un virus que generaría problemas en China, pero el resto del mundo podría compensarlo con estímulos monetarios adicionales y que la vida seguiría como siempre. Los acontecimientos de principios de marzo en todo el mundo han estado muy lejos de ser normales.

Los mercados financieros se recuperarán, y cuando lo hagan las ganancias podrían ser espectaculares. Nadie sabe, sin embargo, cuándo podría ocurrir, por lo que merece la pena permanecer atento. Vigile los stocks individuales, los sectores, las clases de activos a la busca de señales de recuperación y prepárese para entrar en el momento oportuno.

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